El guitarrón chileno es una llave que abre portales cuánticos
Por Carlos Huaico Gárate — Director de Teatro, Payador y Poeta, Intérprete de Guitarrón Chileno
Hay instrumentos que se tocan.
Y hay instrumentos que tocan el alma.
El guitarrón chileno pertenece a esa segunda categoría.
No es —al menos para mí— solo un instrumento musical.
Es una llave. Una puerta.
Un artefacto vibratorio que abre portales cuánticos donde el sonido se vuelve tiempo, memoria y espíritu.
Cuando uno escucha el guitarrón, algo se expande.
Se ensancha el pecho.
La respiración se aquieta.
La mente se abre a un territorio que no se piensa: se siente.
Son 25 cuerdas afinadas de un modo que no sigue las lógicas más conocidas, sino una arquitectura sonora ancestral.
Hay cuerdas que duplican, triplican y replican la nota en distintas octavas, generando un pequeño universo orquestal dentro de un solo cuerpo de madera.
Lo que vibra ahí no es solo sonido: es energía.
La vibración física atraviesa el cuerpo de quien lo toca y de quien lo escucha, elevando el espíritu a lugares donde las palabras ya no alcanzan.
Es una música que se recibe más que se entiende.
Una música que no está hecha para llenar un espacio, sino para abrir uno.
Aunque lleva el apellido de “chileno”, su resonancia no conoce fronteras.
En él persisten siglos de historia y viaje: Chile, Latinoamérica, España, África, el canto gregoriano, el Medio Oriente…
Cada cuerda guarda un continente.
Cada nota es una ruta.
El guitarrón es un depositario de humanidad.
Un archivo vivo.
Una memoria que se actualiza cada vez que suena.
¿Cuánta humanidad habrá detrás de cada entonación?
¿A cuántas voces antiguas dejamos hablar cuando pulsamos sus cuerdas?
¿Cuántos secretos no develados habitan en sus melodías, esperando que alguien los escuche?
No sé si el guitarrón llegó a mí. O si yo llegué a él.
Solo sé que cuando lo tomo, el tiempo se detiene.
Y lo que queda es un puente: entre el mundo que vemos y el que intuimos; entre lo que somos y lo que podríamos llegar a ser.
Porque hay cosas que no se explican.
Se viven.
Y el guitarrón —ese viejo viajero—
nos recuerda que todavía hay puertas abiertas hacia lo invisible.
Registro en vivo
El 28 de Noviembre de 2018 se realizó en la Casa de la Cultura de Puente Alto, Chile, la “Noche de Payadores y Guitarroneros”.
Se reunieron destacados poetas populares, los maestros Alfonso Rubio y Manuel Sánchez, el joven Gabriel Huentemil y, debutando en este tipo de encuentros, el director de teatro y músico Carlos Huaico.
Acá un video que muestra parte de lo que fue ese encuentro.