La Gratitud: una puerta hacia la abundancia y la comprensión
Por Priscila Huaico Gárate – Actriz (Universidad de Chile) – Instructora de Yoga
Empezar el día y la semana con gratitud es, sin duda, uno de los actos más poderosos que podemos practicar.
Agradecer de corazón todo lo que la vida nos ofrece —cada instante, cada experiencia, cada respiración— nos conecta con una energía ilimitada y transforma nuestra forma de percibir el mundo.
Cuando somos capaces de agradecer incluso aquello que no entendemos del todo, abrimos el corazón a un aprendizaje más profundo.
A veces la vida nos presenta desafíos, situaciones que catalogamos como “malas” o “injustas”, y nos preguntamos:
“¿Por qué me pasa esto a mí?”
Pero la verdadera pregunta que nos invita al crecimiento es:
“¿Para qué me pasa esto a mí?”
Cambiar esa mirada lo transforma todo.
Detrás de cada experiencia, sea agradable o dolorosa, existe un propósito mayor.
Si aprendemos a observar desde la gratitud, descubriremos que cada acontecimiento encierra un regalo oculto: comprensión, madurez, fortaleza o amor.
El universo no conspira en nuestra contra.
Al contrario, es un espacio inmensamente benevolente, lleno de recursos,
belleza,
sabiduría
y abundancia.
Nos brinda luz,
salud,
alegría,
energía vital y
oportunidades constantes para evolucionar.
Nos regala un cuerpo maravilloso con el que movernos, comunicarnos y crear; ojos para ver la belleza del mundo; manos para tocar, construir y acariciar; y un corazón capaz de amar y de vibrar en felicidad.
La gratitud no es solo una emoción pasajera: es una práctica espiritual profunda que nos invita a reconocer lo sagrado en lo cotidiano.
Cuando agradecemos, nos abrimos a la vida, nos alineamos con su flujo y recordamos que todo —absolutamente todo— tiene un sentido.
Así, cada día se convierte en una oportunidad para respirar más consciente, sonreír más, y confiar en que el universo, en su infinita sabiduría, siempre nos guía hacia lo que necesitamos para crecer.